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Cultivando la paciencia.vickimuns.ThiomucaseEstoy en la cola del súper.

Sólo hay un par de cajas funcionando y tengo seis personas delante de mí. Pasa un rato y la cola parece que no avanza.

– ¿Cambio de cola?  Va, en la otra hay unas ocho personas esperando… bueno,  me quedo en ésta.

Parece que el ordenador se ha bloqueado y la cajera solo puede esperar a que venga el técnico.

– Estoy perdiendo la paciencia… No soporto esperar… – Voy dando golpecitos con el tacón de las botas en el suelo y no paro de jugar con las llaves del coche que llevo en las manos.  – Me estoy poniendo nerviosa ¡Buf… ya voy mal de tiempo!

La cola de al lado también va lenta.

El señor que tengo delante mío empieza a quejarse y yo detrás de él…  – Pero es que ¡No pueden darse más prisa!  Mi tono de voz sube – ¡Ja! Miro hacia otra parte… me estoy comportando arrogantemente, puedo llegar a ser desagradable…

Esto puede ser el ejemplo de diálogo interno cuando perdemos la paciencia, podemos llegar a ser desagradables.  Pero lo más importante y destacable es que la impaciencia se acabó convirtiendo en enfado, rabia, en emociones negativas y ¿para qué? Mi impaciencia no ha solucionado nada exterior y a mí me sirvió de bien poco, al contrario mi salud emocional salió perjudicada.

Aún así sabiendo que no logramos nada impacientándonos, caemos en ella. Entramos dentro del “círculo de preocupación” dónde nos preocupamos de algo que no depende de nosotros y como no podemos hacer nada, nos enfadamos, nos sentimos impotentes.

¿Y cuando se trata de nuestros objetivos?

Nos marcamos una meta y unos objetivos y llega la impaciencia, y llega el malestar por estar aquí pero queriendo estar allí. “Necesito esto urgentemente”, “Quiero esto ya”, frases que oímos muchas veces al día de una sociedad que quiere vivir rápidamente, todo tiene que estar perfecto y además, lo queremos todo ya, con un chasquido de dedos, olvidando que el proceso para obtener lo que deseamos seguramente sea lo más importante.

Podemos aprender a cultivar la paciencia.

– Estando presente en el esfuerzo que realizas cada día para conseguir tus objetivos. A menudo nos olvidamos del esfuerzo y el aprendizaje que conlleva conseguir algo.

– Cambiando la actitud. Centrándote en aquello que sí puedes cambiar, tu actitud. Respirar, tararear tu canción preferida, busca tu mejor manera para cambiar de actitud cuando aparezca la impaciencia.

– Viviendo conscientemente,  viviendo el presente. Fluimos cuando comprendemos que la realidad, que el presente es ahora ¿Qué prisa tienes?

– Aceptando que pueden pasar cosas, que tienen su propio ritmo y que no podemos cambiar en ese momento. ¿Realmente puedo hacer algo para cambiar esto? Si es que sí ¿Qué?

“El hombre corriente, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla” Lao Tse

 

*Este post fue publicado previamente en el Blog Thiomucase en el que colaboro habitualmente con el título “Cuatro ideas para cultivar la paciencia” Imagen: Thiomucase

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