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Muere lentamente | vickimuns.comReleía este post recuperando el poema entero de la autora portuguesa Martha Medeiros, “A morte devagar” traducido como “Muere lentamente” y venía a mi mente esa “zona de confort”, la que diariamente suceden situaciones, experiencias y pensamientos automáticos, cómodos y sencillos pero que por otra parte nos estancan y nos inmovilizan.

No es difícil, no es complicado, es incómodo cambiar, es incómodo realizar actividades o tareas de forma diferente, es incómodo cambiar de idea… No es divertido tampoco, sencillamente es incómodo.

Muere lentamente

 

Muere lentamente quien no cambia de ideas, no cambia de discurso, evita las propias contradicciones.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú, su amigo diario. Muchos no pueden comprar un libro o una entrada al cine, más muchos pueden y sin embargo se alienan delante de un tubo de imágenes que traen información y entretenimiento, más que no debería con apenas 14 pulgadas, ocupar tanto espacio en una vida.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos,sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no se ríe de si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio. Puede ser depresión, que es una dolencia seria y requiere ayuda profesional, entonces muere cada día quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien no trabaja quien no estudia, y en la mayoría de las veces eso no es opción si no destino; entonces un gobierno omiso puede matar lentamente una buena parte de la población.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Muere mucha gente lentamente, y esta es la muerte más ingrata y traicionera, pues cuando ésta se aproxima de verdad ya estamos muy cansados para recorrer el poco tiempo que nos queda.
Que el mañana por lo tanto se demore mucho para hacer nuestros los días. Ya que no podemos evitar un final repentino que, al menos evitemos la muerte en pequeñas cuotas. Recordando siempre que estar vivos exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Martha Medeiros.

*Sigue corriendo por internet que el autor de esta obra es Pablo Neruda. La misma Fundación Pablo Neruda indicó que el autor de este poema es Martha Medeiros.

 

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