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nuestro cuerpo responde al estrés | vickimuns.com
El estrés se define como la respuesta automática y natural de nuestro cuerpo ante las situaciones que nos resultan amenazadoras o desafiantes.
Llegó a mis manos un ejemplar pasado de la revista Mente Sana, en la que encontré un artículo interesante que hablaba del estrés y de las reacciones que se desencadenan en nuestro cuerpo ante una situación amenazadora o estresante.
Citaban el libro “Icebergs en África” de Julie Shaw, en el que la autora crea un personaje, Og, para explicar de manera fácil que partes y sustancias de nuestro cuerpo se desencadenan y activan ante un estímulo estresante: La historia de Og

 

Og regresa a su aldea y de repente oye el rugido de un león. Automáticamente en su organismo se desencadenan una serie de reacciones. La información de la situación que ha sido captada a través de los sentidos, en este caso el oído, llega a la corteza cerebral, activando el hipotálamo que a su vez activa la glándula pituitaria o hipófisis. En ese momento Og piensa en cómo puede vencer al león; con una piedra y un machete.

La médula suprarrenal empieza a segregar noradrenalina y adrenalina (hormonas) que aumentan la frecuencia cardíaca y la presión sanguínea para que la sangre circule rápidamente por el cerebro, el corazón y las extremidades y no riegue otros órganos no vitales como el órgano reproductor o los intestinos, que no son importantes en ese momento. Además movilizan glucosa para que la sangre disponga de energía extra y genere una sustancia coagulante por si Og resulta herido.

Es el momento de luchar o huir. Og decide enfrentarse al león pero escucha el rugido de otro león. Su organismo se alarma otra vez y empieza a producir adrenalina que le ayudará a decidir. No luchará, huirá. Para que su cuerpo rinda al máximo y para garantizar la supervivencia se añade el cortisol, que da más glucosa desde el hígado y el tejido graso para que pueda correr al máximo, también produce un antiinflamatorio para que no sienta dolor en las piernas o dolor de alguna herida que pueda hacerse y un antialérgico por si le entra polvo por la nariz.

Llega al poblado y mientras explica su aventura, sus funciones vitales van volviendo a la normalidad (gracias al estímulo parasimpático), como el pulso, la presión sanguínea y el organismo se va recuperando.

El padre y la madre de Og demuestran su aprobación y le abrazan. La oxitocina entonces entra en juego en el organismo de Og. Esta hormona le hará sentirse bien aumentando su autoestima y su reposo.

Un ingrediente añadido, la imaginación

Ninguno de nosotros vive con leones (que yo sepa) pero si con situaciones que somos incapaces de identificar.

A diferencia de la cebra que huye del león durante tres minutos a toda prisa y si claro, consigue despistarle, se recupera y sigue deambulando por la sábana, los humanos nos vemos sometidos a situaciones impredecibles de amenaza psicológica y de larga duración, con “anclas” que se asocian a ella (un ruido, una imagen…) y con un gran ingrediente añadido, la imaginación. Sólo basta con recordar la situación estresante y desencadenamos una respuesta emocional que nos genera ansiedad. Sólo imaginando.

Imaginamos que pasará y nos preparamos frente a eso que imaginamos. La anticipación es innecesaria. Diferenciar lo que es de lo que no es. Ser conscientes de la realidad, vivir el momento presente y concentrarse en la tarea ¿Que hueles en este momento? ¿Oyes algún ruido o música?… El pasado pasó y el futuro ya vendrá.La naturaleza es sabiaCuando algo nos preocupa o nos asusta de manera puntual, nuestra respuesta al estrés es algo positivo que nos permite adaptarnos, lograr nuestro objetivo y mejorar. Cuando la situación se hace crónica y no nos damos tregua aparece la parte negativa: el desequilibrio y las consecuencias para nuestra salud.Nuestro organismo es castigado constantemente por un exceso de adrenalina que favorece la hipertensión o el infarto, el exceso de glucosa acaba produciendo diabetes (sobre todo si tienes sobrepeso) y entre otros suprime la inmunidad, provoca ansiedad, pérdida de memoria e insomnio, aparecen contracturas musculares y se alteran las conexiones cerebrales.Uno de los mecanismos para devolvernos el equilibrio y evitar el estrés crónico, es aprender a relajarse y aprender a frenar el ritmo, rompiendo la espiral del estrés, modificando la manera cómo nos enfrentamos a los problemas.

La naturaleza es sabia y tenemos mecanismos que se compensan unos a otros y nos protegen frente al estrés. Una de esas sustancias equilibrantes y protectoras es la oxitocina (también llamada hormona del amor) que se produce en la hipófisis en el cerebro y juega un papel muy importante en el establecimiento de lazos emocionales entre las personas. La oxitocina además incrementa la confianza, reduce la ansiedad y evita la respuesta al estrés.

Se trata de reducir al máximo la producción de cortisol y aumentar la producción de oxitocina y endorfinas. Se trata de buscar y dar oxitocina y producir endorfinas conversando con otras personas, riendo, sintiéndonos seducidos, reforzando nuestras relaciones, jugando, disfrutando de un buen masaje, practicando ejercicio físico continuadamente, cuidando las plantas, caminando, corriendo, bailando, etc. En fin realizando cualquier actividad que nos guste, que sea placentera y nos haga sentir bien.

“Concederse un respiro, tomar distancia… es, más que necesario, imprescindible. La pausa para ver el tamaño real de ese problema que parece insalvable…; la pausa para recuperar el sentido de lo que hacemos…; ese arte supremo de saber parar, de no hacer nada, de ‘perder’ el tiempo, para recobrar la conciencia de que no somos los únicos, pero sí los únicos e importantes, como lo es nuestra vida”. Margie Igoa (@MargieIgoa). Periodista.

Foto: Harambee France

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