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Siete pensamientos que impiden que tu proyecto profesional avance

Si estás a punto de emprender tu proyecto profesional o si ya estás en ese proceso te habrán asaltado dudas, temores y algunos pensamientos que no favorecen nada tu proyecto ni tu estado de ánimo. Y aunque es más o menos habitual y normal tener algunos altibajos, hay pensamientos automáticos que realmente nos hacen sentir mal y que nos dificultan conseguir nuestros objetivos. Son aquellos pensamientos que imaginan lo peor de lo peor.

¿Qué son los pensamientos automáticos negativos

Los pensamientos negativos automáticos —”ANTs“— son pensamientos involuntarios —tú no los invitas—, cortos y concretos. ¿Te suenan esos pensamientos que empiezan por un “si” o un “debería” o “tendría”? “Si  hubiera hecho x ahora no…” O “tendría que haber hecho x en vez de…”

 

Según Aaron T. Beck estos pensamientos nos sabotean mostrando nuestro peor yo. Pensamientos y emociones se mezclan afectando nuestro estado de ánimo e incluso pueden llegar a limitarnos personal y profesionalmente generando inseguridad, enfado y ansiedad que nuevamente generan nuevos pensamientos negativos automáticos.
Llevan tanto tiempo con nosotros sin ser cuestionados que parecen totalmente creíbles, reales y válidos. Algunos pueden resultar exagerados o algo ridículos. Detrás de ellos se esconden a menudo prejuicios y estereotipos de todos los tipos —de género, de edad, sociales, raciales, sexuales, etc.

¿Cómo descubrirlos?

Descubrirlos no es tarea fácil pero nada imposible. Es necesario prestar atención a nuestro diálogo interior, al parloteo mental y detectar algunas de estas características en ese diálogo interno:

  • O todo o nada, siempre o nunca. Si algo pasa una o pocas veces, seguro que va a pasar siempre. Hablamos de generalizaciones: “Esto solo me pasa a mí”, “el error es mío y solo mío”, “nunca sacaré adelante este proyecto”. ¿Realmente crees que siempre te pasará lo mismo?
  • Se creen ser videntes, leen el futuro y la mente de las personas. “sé exactamente lo que está pasando”, “esto no va a funcionar”, “piensan que soy vulgar, seguro”;
  • ¿Aparece la palabra “pero” para minimizar algo que haces bien? “He comunicado bien el proyecto pero todo el mundo puede hacerlo” y le puede seguir el pensamiento víctima y dramático, “me he olvidado mencionar este punto. Ya no soy la que era”.
  • Pensamientos que te hacen sentir culpable incluso en situaciones que no tienes ninguna responsabilidad.
  • Son catastrofistas, “esto va a acabar mal, muy mal”.
  • No conocen los límites, “aunque tenga fiebre y me encuentre mal tengo que acabar este proyecto sea como sea”. Parar a tiempo puede evitar resultados no deseados.
  • Los que incluyen la palabra “soy” y lo siguiente a “soy” no es nada positivo. “Si no me cuido, soy un desastre”, “soy rencoroso/a”. Si lo repetimos nos lo vamos a creer y nos empezaremos a tratar de tontos, rencorosos y desastres.

¿Es posible interrumpir el círculo vicioso?

Sí, es posible. Desde la ciencia, el biólogo Estanislao Bachrach, doctor en biología molecular, afirma que podemos cambiar aquello que nos proponemos mucho más de lo que nos creemos gracias a la plasticidad de nuestro cerebro —incluso llegados a los 80 o 90 años.
Y aunque nuestro cerebro está programado para no cambiar —busca la rutina y el automatismo porque hace 100.000 años este tipo de cerebro ya era eficiente— sí tiene la capacidad para hacerlo. Se puede llegar a conducir algo mejor nuestro cerebro, siendo conscientes de aquello que queremos cambiar desde las emociones, los pensamientos y Los comportamientos.

¿Cómo gestionar los pensamientos automáticos negativos?

Pensar de forma saludable pasa sí o sí por tomar conciencia, por querer conocerse, por entender que es necesario desaprender para volver a aprende, pasa por querer cambiar ese pensamiento automático negativo y lo que eso representa.

Necesitan primero enfriarse para poder ser posteriormente analizados y realizar las comprobaciones y preguntas oportunas desde la lógica para desenmascararlos.

¿Qué es exactamente lo que sientes? ¿estás triste? ¿enfadado/a? ¿qué pensamiento tenías en ese momento?
Si te viene una imagen de la situación… ¿qué es lo que ves? ¿qué significa para tí? o ¿qué te estás diciendo?
Tu pensamiento, ¿es razonable? ¿hay alguna otra explicación que sea más realista? ¿cómo puedes saber si este pensamiento es verdadero o falso? ¿qué ventajas supone mantener este pensamiento? y ¿qué desventajas?

Desmontar solo uno de estos pensamientos va a generar otros cambios y respuestas diferentes y nuevas.

Y hablando de pensamientos os adjunto este post que publiqué en el blog Thiomucase con algunas ideas para dar descanso a nuestros pensamientos.

No le des más vueltas

Por Vicki Muns, Coach Thiocamp. Desarrollo personal y profesional | Máster en Coaching Estructural. Trainer en PNL

 

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Le damos tantas vueltas a algo que nos ha sucedido —una mala experiencia, una discusión, un problema, una decisión a tomar— que entramos en un bucle en el que dedicamos tanto esfuerzo, tanta energía y tanto tiempo que lo único que conseguimos es agotarnos y frustrarnos.

Lo peor, es que creemos que dando vueltas a eso que nos preocupa —y no está resuelto— vamos a entender qué lo originó, cómo sucedió, por qué pasó hasta dar con una posible solución. Pero pasa todo lo contrario, le damos vueltas y seguimos sin entender y sin encontrar solución al problema e incluso puede que lleguemos a bloquearnos.

Se hace totalmente necesario parar —ya que en exceso, el “dar vueltas” puede provocar trastornos físicos y mentales— y darles un descanso a nuestros pensamientos a favor de nuestra salud y bienestar.

¡No le des vueltas al asunto!

  1. Busca alguna actividad u otra forma de comportarte que detenga ese pensamiento. Enfócate en tu objetivo, en tu proyecto personal o profesional, en una tarea específica. Ten tu objetivo muy claro, organiza y establece pasos concretos a seguir que te lleven hacia él.
  2. Evita situaciones y personas que te recuerden ese pensamiento, al menos hasta haberlo gestionado. Rodéate de personas que contagien y te aporten energía y fuerza.
  3. Acepta que no es posible hacerlo todo perfectamente y en todo momento. La perfección es una pérdida de tiempo y un gasto excesivo de energía, y eso no conviene.
  4. Prueba a marcar un tiempo a “darle vueltas”, cinco, diez o quince minutos. Escribir luego esos pensamientos te ayudará a replantearte el problema o encontrar una solución.
  5. Darle vueltas a las cosas en demasía fomenta la negatividad y el catastrofismo. Respira, inspira, expira y relájate. Reconoce y detecta primero esos pensamientos negativos y, pregúntate ¿qué probabilidades hay de que suceda lo peor? Pon atención a lo positivo, reconoce tus debilidades pero también tus fortalezas y tus habilidades.

Preocuparse es la antesala a ocuparse… Cuando haya algo que te preocupe, no le des más vueltas, ocúpate.

Fuentes:
John Paul Flintoff.  Cómo cambiar el mundo  
Estanislao Bachrach. En Cambio (Editorial Conecta)

Imagen: Pixabay. wendyivers

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