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Amplia tu zona de confort Seguro que te suena o has oído hablar a menudo en el ámbito del coaching sobre el concepto“zona de confort” o “zona cómoda”, y bien, ¿A qué llamamos exactamente zona de  confort?

La zona de confort es ese espacio, diferente para cada uno de nosotros, ese lugar metafórico dónde nos sentimos cómodos, dónde estamos acostumbrados a vivir, en el que conocemos las cosas que suceden: el mismo camino para ir al trabajo,  el mismo desayuno, las mismas conversaciones con las personas. Rutinas, hábitos, conocimientos y habilidades, actitudes y comportamientos que nos son familiares.

La zona de confort es sinónimo de seguridad y tranquilidad pero también lo es de no tener metas claras, de no cambiar, de dejar de aprender, de no curiosear, de procrastinar, de dejar de crecer. En realidad no salimos de nuestra zona de confort porque ella se va adaptando y ampliando a medida que aprendemos, vemos otras posibilidades y hacemos cambios.

Ampliar tu zona de confort  implica transitar por una zona incómoda, necesaria para conseguir tus metas y objetivos, en la que te vas a encontrar con tus temores, el miedo a fracasar, a hacer el ridículo, vas a romper rutinas y vas a realizar acciones que no te podías imaginar. Podrás sentir resistencia al cambio, podrás pensar que es muy arriesgado y quizá te preguntes ¿Para qué?

Para tener nuevas experiencias y sensaciones, para desarrollar tu creatividad, para aprender, para aumentar tu estima y tu confianza, para mejorar tu estado de salud y bienestar, en definitiva mejorar tu calidad de vida.

Aquí tenéis algunas ideas sencillas para empezar a ampliar la zona de confort:

  • ¿Qué tal comer algo diferente? Prueba un plato de algún país diferente al tuyo y que no tengas por costumbre. Si siempre te decantas por la pizza, cambia a un tailandés o japonés, sabores muy diferentes. Un pelín más arriesgado, cocínalo tú.
  • Di no. Si habitualmente te cuesta negar algo a los demás ya sea en tus relaciones personales o profesionales, aprende a decir no, aunque sólo sea a una persona.
  • Cambia de género, lee un libro totalmente diferente a tus gustos o escucha música diferente a la habitual o prueba a ver una película de suspense si sólo ves comedias.
  • Prepara unas vacaciones diferentes. Si siempre vas en coche, ¿Por qué no en tren? Cambia tu modo de viajar, haz alguna actividad que nunca se te haya pasado por la cabeza, visita un museo de tu ciudad o un monumento al que no hayas estado nunca.
  • Cambia de ruta. Si sueles ir al trabajo por el mismo camino ya sea en coche o andando, cambia tu ruta.  Si sueles quedar con amigos en un mismo lugar propón cambiar de ambiente.

Seguro que encuentras alguna idea más.

“No podemos convertirnos en lo que queremos ser si permanecemos en lo que somos”. Max DePree

*Este post fue publicado previamente en el blog Thiomucase  (26/11/2014) en el que colaboro como coach personal.

Imagen de   en unsplash.com

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