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Viajando con poco equipaje

Viajando con poco equipaje

Viajando con poco equipaje|vickimuns.com|Foto Steven Lewis

Te vas de vacaciones, estás haciendo la maleta… ¿Llevas más cosas de las necesarias? ¿Te llevas ropa por si…?

Durante algunos años estuve viajando en moto, con lo cual por tema de espacio mi equipaje era reducido, un par de alforjas, una mochila en el porta equipajes trasero y una bolsa en el depósito, para dos. Viajaba con lo indispensable, con la costumbre de llevar jabón para lavar la ropa a mano.

Recuerdo en algunas ocasiones, durante esa época que, cuando me escapaba en coche añadía una bolsa más a mi equipaje… total como hay espacio, un par de zapatos más y un par de libros… y a la vuelta algunas prendas seguían intactas, los libros extra habían vuelto sin empezar, eso si algo más arrugados. Y se quedó en eso, en una época.

Me sorprendía ver las llenas y enormes bolsas de algunas de mis amigas para pasar el puente de Semana Santa en la playa, al igual que puede parecer menos curioso este post a minimalistas rigurosos.

Un par de bolsas de viaje grandes que casi no había utilizado me seguían en cada mudanza, hasta la cuarta. En la cuarta mudanza me deshice de ellas y decidí quedarme solo con una mochila de 35l.  (la actual ya es la tercera) que me ha acompañado en viajes y escapadas independientemente de la duración del viaje, desde un fin de semana a un mes, a veces llena hasta arriba, a veces medio vacía.

Quizás, por el tipo de viaje o por ciertas circunstancias algún día necesitaré llevar más equipaje, no lo descarto. Las cosas cambian y nosotros también, lo que hoy no me es útil quizá mañana si. De momento los 35l me sirven y me han servido durante años.

«Aquél que quiere viajar feliz, debe viajar ligero». Antoine de Saint-Exupery

A no ser que pongas piedras, los 35l son cómodos, al menos con mi ropa, zapatos y demás, el peso y las dimensiones son para mí las ideales para transportarla y mi espalda no sufre.

Si vuelas, no hace falta facturar, ésta cumple con las dimensiones con lo cual no haces colas esperando maleta, cuesta poco almacenarla en los compartimentos y la tienes a mano. La mochila también me acompañó, durante algunos veranos navegando. En un velero tienes poco espacio para almacenaje aunque sí muy bien repartido y es de rigor que esté organizado.

No hay que olvidar los diferentes bolsillos de la mochila para organizar y ordenar las cosas pequeñas (Kleenex, bolígrafo, e-reader- Ipod…)

En cuanto a la ropa es necesario algo de creatividad, escoger prendas que tiendan a arrugarse lo menos posible, que sequen rápido, que combinen entre sí y tengan diferentes posibilidades como vestirse a capas. Ropa la necesaria, sin olvidar el destino y la lista de actividades que se van a realizar en él.

Y aunque suene a tópico para mi es primordial planificar el equipaje haciendo una lista con todo lo necesario. Apunta todo lo que se te ocurra que te puedes llevar, revísala, activa el modo realista y elimina aquello que respondería a un “esto por si…”. Escoge una maleta, bolsa o mochila que te sea cómoda y vuelve a revisar tu lista si es necesario.

bundle-wrappingTambién es curioso aprovechar para probar nuevas maneras de meter la ropa en la maleta como ésta que he encontrado en OneBag (clic en la imagen para agrandar). Para la próxima lo pruebo.

Y si tienes niños quizá te interese leer este post de Inma Torres (@iVidaenPositivo) en su blog: Cómo viajar con niños sin parecer que vais de mudanza.

Disfrutad de las vacaciones y por cierto ¿cómo es tu equipaje?

*Imagen: Steven Lewis | unsplash.com

Muere lentamente quien no cambia de idea…

Muere lentamente quien no cambia de idea…

Muere lentamente | vickimuns.comReleía este post recuperando el poema entero de la autora portuguesa Martha Medeiros, «A morte devagar» traducido como «Muere lentamente» y venía a mi mente esa «zona de confort», la que diariamente suceden situaciones, experiencias y pensamientos automáticos, cómodos y sencillos pero que por otra parte nos estancan y nos inmovilizan.

No es difícil, no es complicado, es incómodo cambiar, es incómodo realizar actividades o tareas de forma diferente, es incómodo cambiar de idea… No es divertido tampoco, sencillamente es incómodo.

Muere lentamente

 

Muere lentamente quien no cambia de ideas, no cambia de discurso, evita las propias contradicciones.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú, su amigo diario. Muchos no pueden comprar un libro o una entrada al cine, más muchos pueden y sin embargo se alienan delante de un tubo de imágenes que traen información y entretenimiento, más que no debería con apenas 14 pulgadas, ocupar tanto espacio en una vida.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos,sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no se ríe de si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio. Puede ser depresión, que es una dolencia seria y requiere ayuda profesional, entonces muere cada día quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien no trabaja quien no estudia, y en la mayoría de las veces eso no es opción si no destino; entonces un gobierno omiso puede matar lentamente una buena parte de la población.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Muere mucha gente lentamente, y esta es la muerte más ingrata y traicionera, pues cuando ésta se aproxima de verdad ya estamos muy cansados para recorrer el poco tiempo que nos queda.
Que el mañana por lo tanto se demore mucho para hacer nuestros los días. Ya que no podemos evitar un final repentino que, al menos evitemos la muerte en pequeñas cuotas. Recordando siempre que estar vivos exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Martha Medeiros.

*Sigue corriendo por internet que el autor de esta obra es Pablo Neruda. La misma Fundación Pablo Neruda indicó que el autor de este poema es Martha Medeiros.

 

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Mindfulness ¿te apuntas?

Mindfulness ¿te apuntas?

Te apuntas al mindfulness… Hay algo que me preocupa. En realidad no es algo, sino un cúmulo de preocupaciones, en mi cabeza le voy dando vueltas y más vueltas a las cosas y acabo cansada y desconcertada…

Muchas veces vivimos en un estado de tensión que nos impide tener claro nuestro pensamiento, desconcentrándonos y dificultando la toma de decisiones, desencadenando ansiedad, contracturas musculares y bloqueos. Para evitarlo, necesitamos parar y calmarnos.

El mindfulness (atención o consciencia plena, meditación) te invita a poner la atención en el aquí y ahora, tratando de reducir el ruido mental que vas produciendo sin darte cuenta y aunque parezca absurdo dedicar nuestro poco tiempo a parar nuestros pensamientos, es algo imprescindible para estar más despiertos, generar más vitalidad, energía y bienestar tanto mental como físicamente.

No es una práctica fácil, es necesario ir generando el hábito y como la mayoría de cosas en esta vida requiere práctica y más práctica.

Algunas ideas para empezar

De momento y para que empieces con la atención plena aquí tienes algunas ideas sencillas que puedes ir practicando en tu vida cotidiana.

En cualquier momento, en el autobús, en el ascensor, en una sala de espera, en el súper, pon atención a tu respiración. La respiración siempre ocurre en el presente así que es un elemento clave para centrarse en el momento. No juzgues tu respiración, sólo obsérvala.

Mientras te lavas los dientes por ejemplo, centra tu atención en el cepillo de dientes, de qué color es, el tacto al cogerlo, el contacto con los dientes, el sabor del dentífrico, la sensación que te deja en la boca… Observa.

Mientras comes elige un par de alimentos, los que más te apetezcan, puede ser una manzana, el pan, etc. Míralo, percibe su olor, nota su superficie, su rugosidad o suavidad, céntrate en las sensaciones que te produce al comértelo, al masticarlo, pon atención a su sabor, percibe como te sienta en el cuerpo…

Si necesitas calmarte en un momento determinado, haz de tres a cinco respiraciones profundas. Inspira mientras llenas de aire tu abdomen, luego tu pecho, expiras el aire, baja primero tu pecho y tu abdomen desciende.

Si te distraes y te encuentras pensando en otras cosas, no pasa nada. Vuelve a centrarte en tu respiración.

Hay mil y una ocasiones para practicar la atención plena diariamente, mientras te duchas, mientras cocinas, mientras te lavas las manos. La cuestión es céntrarse en el momento.

No basta con ver, observa

No basta con tragar, saborea

No basta con dormir, sueña

No basta con pensar, siente

No basta con existir, vive

*Este post ha sido publicado primeramente en el blog Thiomucase en el que colaboro habitualmente

Y llegó el Black Friday

A mediados de este mes de noviembre leía en el blog de @chocobuda y en el de @OmarBlogAR (un par de amigos minimalistas) unos posts referentes al «Buen Fin», la versión mexicana del «Black Friday» americano, en el que durante unos días algunos grandes almacenes y marcas ofrecen sus productos con súper descuentos y ofertas con la finalidad de incentivar el consumo.

Ignoraba que en México se «celebraba» este gran evento. 

El Kakebo, una herramienta para cambiar hábitos de consumo

El Kakebo, una herramienta para cambiar hábitos de consumo

Y llegó el KakeboLlegó el Kakebo. El libro de cuentas para el ahorro doméstico.
Kakebo proviene del japonés, y la suma de los tres caracteres con los que se escribe significa «libro de cuentas para la economía doméstica». Es un híbrido entre agenda y libreta para llevar cuentas.
Pero no sólo se queda ahí, va un poco más allá tratando de crear conciencia sobre nuestros hábitos de consumo, de reflexionar cómo gestionamos el dinero, de dar valor a lo que es importante para nosotros, de establecer y planificar objetivos en aquello que de verdad queremos o necesitamos.
“Tras el primer mes mucha gente tiene un shock al tomar conciencia de donde se va la mayor parte de su dinero, especialmente en el apartado de ocio y vicio”. «…consumimos más por impulso que por necesidad pero no somos conscientes de ello”. Raúl S. Serrano. Coordinador de esta edición.

Y llegó el KakeboDe origen japonés

Cuentan que fue Tomoko Hina, considerada la primera mujer periodista del país, la que lo ideó a principios del siglo XX, hacia 1904, con el fin de ordenar y registrar el gasto doméstico. Orientada en un principio a la mujer que llevaba la carga del hogar, se extendió por los hogares japoneses como herramienta para organizar la economía familiar y los recursos familiares.
Actualmente hay Kakebos para todos, diferentes variedades y tipos. También se utiliza para enseñar e inculcar el hábito de las finanzas en los niños.

 

Empieza en el mes de enero

El Kakebo se empieza en el mes de enero, en el que se establecen unos objetivos mensuales. Se estructura por meses y semanas y en varias categorías: supervivencia, ocio, cultura, extras y en ellas se anota, en su espacio correspondiente, los gastos diversos (comidas, cafés, etc.) A final de mes se hace balance, se suman los resultados semanales y a partir de esos resultados tú decides si quieres o si es necesario cambiar algunas cosas para el siguiente mes y establecer un nuevo objetivo.

 

Y llegó el KakeboNo todo es coser y cantar

La constancia, la honestidad, la voluntad al igual que marcarte unos objetivos «inteligentes» (concretos, en positivo, medibles, en la medida de tus posibilidades…) eso corre por tu cuenta. Sé constante, no dejes que lleguen las excusas (no tengo tiempo, no me va a servir). Recuerda, el Kakebo sólo es una herramienta para hacerlo más sencillo, no es una solución.

Aquí en España, lo publica Blackie Books (@BlackieBooks), una editorial independiente en Barcelona y aunque al principio se agotó en la web (algunos lo achacan a la crisis que estamos viviendo), ahora parece que ya está disponible. También lo puedes encontrar en Amazon y en la mayoría de librerías.

Aquí tienes un vídeo explicativo del Kakebo. Y para probar la eficacia de la herramienta nada mejor como pasar a la acción.

Saludos.

Fuentes:  Soviet MagazinBlackie Books

Imágenes: Fantastic Plastic Mag, Gonzoo.com

Vivir el hoy

Vivir el hoy

“Viviré este día como si fuese el último día de mi vida. ¿Y qué haré con este último día de valor incalculable que me queda?
Primero, sellaré el contenido de la vida de manera que ni una gota se derrame sobre la arena. No perderé ni un momento siquiera en lamentarme por las desgracias del ayer, las derrotas del ayer, los sufrimientos del ayer, porque ¿por qué debo desperdiciar lo que es bueno en lo malo? ¿Puede la arena deslizarse hacia arriba en el reloj?
¿Saldrá el sol donde se pone y se pondrá donde sale?
No. Tampoco puedo vivir de nuevo los errores del ayer y corregirlos ¿Puedo hacer que retornen las heridas del ayer y sanarlas? ¿Puedo volverme más joven que ayer? ¿Puedo desdecirme del mal que he hablado, anular los golpes que he asestado, el dolor que he provocado? No, el ayer ha quedado sepultado para siempre y no pensaré más en él. Viviré hoy como si fuera el último día de mi existencia».
Pasaje del libro «El vendedor más grande del mundo» de Og Mandino.
Hoy, en Barcelona, parece que ya llegó el otoño… saludos otoñales.
Imagen: Rula Sibai