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Somos mucho más de lo que portamos

Ayer leí este artículo en el blog Chocobuda una pequeña reflexión sobre cómo nos alejamos de nosotros mismos y de lo que realmente somos.

“En este mundo obsesionado por tener y por alcanzar metas, vivimos inmersos en las trampas de la personalidad. Asumimos que somos lo que comemos, lo que vestimos, lo que poseemos y nuestros deseos definen la personalidad.

“Es que es una persona ambiciosa”, dicen, como si sentir hambre por avanzar fuera lo mejor que cualquiera pudiera tener.

He conocido personas que llegan hasta el extremo de no querer bajar de peso, bajo el pretexto de que los sabores de la comida son lo que les da identidad como persona. Entre más comen, más seguros de sí mismos están.

Pero la ropa, los autos, los títulos y los colores de piel son sólo una distracción que nos evita llegar a ver quiénes somos en verdad.

Somos mucho más de lo que portamos. Nuestra esencia es más profunda que los títulos y reconocimentos. No somos las ambiciones, ni las relaciones personales.

Pero hasta que nos tomamos el tiempo de encontrar el silencio interno, hasta que detenemos el tren social y miramos hacia adentro, sabemos lo que somos en realidad.

Cada persona tiene la tarea de encontrar lo que hay después del silencio.
Es la esencia, la pureza que siempre hemos buscado. Sin basura ni etiquetas, sin música y sin distracciones.

Es lo que te define como tú.”

chocobuda también lo encontrarás en Facebook y en Twitter (@chocobuda)

Imagen http://www.riseearth.com/2013/07/the-century-of-self-rise-of-all.html

Un saludo.

 

¿Con qué llenas tu frasco?

¿Con qué llenas tu frasco?

¿Qué escoges, pelotas de golf o arena?

Un profesor delante de sus alumnos de filosofía, sin decir nada, cogió un frasco de cristal vacío y lo llenó de pelotas de golf. Al terminar preguntó a sus alumnos si el frasco estaba lleno, y respondieron a la vez que sí.

A continuación el profesor cogió canicas y llenó los espacios entre las pelotas de golf. Al preguntar el profesor si el frasco estaba lleno, volvieron a responder afirmativamente.

Seguidamente derramó arena dentro del frasco, que llenó los pequeños espacios que había entre las pelotas y las canicas. El profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno. Los alumnos convencidos respondieron con un sí rotundo.

Súbitamente el profesor derramó en el frasco de vidrio el contenido de dos tazas de café, que la arena absorbió rápidamente. La clase estalló en risas, y cuando mermaron el profesor les dijo:

“Quiero que entendáis que este frasco de vidrio representa la vida. Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos, el amor. En fin, cosas que nos levantan las pasiones. Son posesiones inmateriales que harían que nuestra vida fuera plena aunque perdiéramos todo lo demás, son las cosas imprescindibles. Las canicas ocuparían un segundo lugar en el orden de importancia, cosas como el trabajo, la casa, el coche, cosas necesarias pero prescindibles. Los granos de arena serían todo el resto, las pequeñas cosas cotidianas.

Si llenamos de arena el frasco de cristal, no queda lugar ni para canicas ni para las pelotas de golf. Con la vida, si dedicamos demasiado tiempo y energías a las pequeñas cosas, no nos quedará tiempo para las cosas realmente importantes”. 

Uno de los estudiantes levantó la mano para pedir que significaba el café. El profesor, con una sonrisa, respondió: “Sólo sirve para demostrarnos que por más ocupados que estemos en la vida, siempre nos debe quedar un hueco para hacer un café con un amigo”.

 

Saludos,