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Cerrar el blog, si o no… That’s the question

Cerrar el blog, si o no… That’s the question

Cerrar el blog. That's the question

Pues si Guillem, tu post Un café con Fran: Del Bar al blog y de ahí a Facebook  junto con el post de Puro Marketing llegan en el momento oportuno, cuando me estoy planteando cerrar el blog.

Soy de las que siempre ha defendido que “el blog es tu casa digital” sea un blog personal, profesional, de viajes, de moda, economía etc. Es tu espacio y eres libre de plasmar y compartir tus ideas, conocimientos, fotografías, etc. Defiendo ante pequeños comercios y empresas la necesidad de tener un blog antes de lanzarse a la piscina y abrir cuentas en todas las redes sociales.

Porque las redes sociales son solo eso, medios, donde puedes compartir aquello que publicas en tu blog. ¿O ya no?

Por ciertas circunstancias, por tener diferentes frentes abiertos y diferentes objetivos dedico muy poco tiempo a actualizar el blog, a escribir, a publicar.  ¿Será el momento de simplificar, de hacer limpieza? ¿Quizá sea momento de cambiar el chip y publicar solo en las redes sociales?

Porque mantener actualizado un blog requiere tiempo, constancia, dedicación y también tener en cuenta una estrategia, planificar o cuidar el SEO. Pero en las redes también, aunque parece que nos soltamos más por su rapidez e inmediatez.

Y aquí llega la frase de Guillem en el post: “Somos demasiado esclavos de Google“, una frase que me resuena, ese darse cuenta, mi momento ¡ahá!

Pues si, qué si más de 300 palabras, que si la palabra clave, que si el título SEO, que si las etiquetas, el atributo alt de las imágenes, etc. ¿Y si no le diera tanta importancia a Google? ¿Cambiaría algo?

El gris también existe…

En el término medio está la virtud, decía  Aristóteles.

Siguiente pregunta: ¿Qué es lo que voy a hacer con esta información? Un insight no es una solución. Un insight es aquello que te permite encontrar la solución, te da una pista a seguir.

Manos a la obra, periodo tormenta de ideas (o brainstorming) en modo on.

Y un nuevo post en el blog con muchas preguntas.

Mil gràcies Guillem!!

Considero a Guillem Recolons (@guillemrecolons) una gran PERSONA sí, de esas auténticas, de las que van con mayúsculas y además es todo un profesional en marca personal, consultor de personal branding, consultor en comunicación y transformación digital, además de bloguero y runner. Descubrí a Guillem en Twitter, le seguí en su #goodmorningspain y nos pudimos desvirtualizar con un walking que no un running (los dos recuperándonos) en el precioso Empordà.

 

¿Es el coaching para todos?

¿Es el coaching para todos?

coaching para todos - vickimuns.com

 

Leo y oigo hablar del coaching como “algo” que está de moda así como los diferentes tipos de coaching y coachs que se pueden encontrar en el mercado, coaching nutricional, de atracción, cuántico, de sombra, transformacional, espiritual, coaching religioso, “clases de couching” y también coaches de cocina, de belleza, de música o naturales como una farmacéutica que aconsejaba sobre cuál era la mejor crema natural para tu piel y hablaba de la importancia de realizar ejercicio regular y se autodenominaba coach… 

Entonces 

¿Todos somos coaches? ¿El coaching es para todos?

Con todo este mapa no es de extrañar que algunas personas acudan con la idea de tener un coach para que les de consejos, para que les diga qué es lo que tienen que hacer.

Los coaches no disponemos de una varita mágica que solucione problemas, no aconsejamos, ni tampoco motivamos. Si lo que buscas es una solución rápida, un “ibuprofeno” que sólo te calme o conseguir tus sueños en un par de sesiones, entonces el coaching no será tu mejor opción.

Un coach te acompaña para que encuentres tus propias respuestas y soluciones a tus dilemas y dificultades, asienta tus puntos fuertes, te acompaña a que encuentres el mejor camino para llegar a dónde quieres llegar manteniendo tus pies en el suelo, siendo realista, facilitando que pongas en marcha tu motor, tu motivación, definiendo objetivos y metas y trazando un plan de acción.

“El coach apoya de una forma respetuosa a las personas a conseguir lo mejor de su vida y de ellos mismos. Contribuye a que cada individuo llegue a ser lo mejor que puede ser”. Joseph O’Connor

Un proceso de coaching parte de tu presente, desde tu momento actual, lo que piensas, lo que sientes, lo que crees, lo que haces, lo que dices, y se dirige hacia el futuro, hacia dónde te gustaría estar a través de la pregunta permitiendo la reflexión, descubriendo recursos y necesidades, utilizando cada respuesta y cada recurso y generando de nuevos.

¿Es para ti el coaching?

Si apuestas por emprender un proceso de coaching vas a apostar por auto-descubrirte, por aprender, por el cambio, por la transformación, vas a darte la oportunidad de mejorar.

Para que ese proceso de coaching sea provechoso y dé resultados es necesario que el coachee (la persona que demanda un proceso de coaching) cumpla una serie de requisitos:

  1. Uno de los más importantes es querer emprender un proceso de coaching. Si la persona se siente obligada probablemente el proceso de coaching será una pérdida de tiempo y dinero. Si no quieres, no hay coaching.
  2. Compromiso. Comprometerse con el proceso y los objetivos. Un proceso de coaching es inviable si no te involucras, si no te “mojas” en aquello que quieres conseguir, mejorar, cambiar o transformar.
  3. Desafío. Querer desafiar las limitaciones, afrontar las dificultades. Observar, examinar y desafiar esos comportamientos, acciones y creencias que actúan de barrera y te impiden actuar.
  4. Abrir la mente. Estar abierto, tu realidad no tiene porqué ser la realidad de los otros. Estar dispuesto a desaprender para aprender, estar dispuesto a descubrirse, a conocerse, a mirar con otros ojos.

¿Estás preparado/a para salir de tu zona cómoda y emprender tu proceso de coaching?

Imagen: www.freepik.es

 

En busca de la flexibilidad

En busca de la flexibilidad

En busca de la flexibilidadMiedo a cambiar, a cometer errores, a tomar decisiones, tener ansiedad, frustrarse, preocuparse irracionalmente, tener la razón si o si, demostrar rabia, no tolerar una crítica, demostrar arrogancia o intransigencia…

Entender que no hay verdades absolutas, que no lo sabemos todo, buscar los puntos medios, ponerse en los zapatos del otro, fijarse en las excepciones cuando hay reglas, preguntarse si uno tiene razón, recuperar la humildad, autocriticarse…

La flexibilidad existe porque existe la rigidez.

¿Qué tal vamos de flexibilidad?

 

El otro día recordaba estas palabras de Walter Riso, psicólogo sobre la importancia de la flexibilidad en las diferentes áreas de nuestra vida, en nuestro día a día, tanto física, mental y espiritualmente.

 

Una mente flexible es como la arcilla que puede transformarse, crecer, modificarse, dudar de ella misma. Seguro que has oído alguna vez que el bambú representa la flexibilidad, elegante, fuerte aunque vacío por dentro, no ofrece resistencia al viento sino que se inclina sin llegar a romperse.

 

La flexibilidad define un estilo de vida y nos permite a los seres humanos adaptarnos al entorno. Es esa capacidad para dudar y revisar nuestros pensamientos y creencias, sin llegar a traumatizarnos, cuando la lógica hace evidente que podemos estar equivocadas. Si no desarrollamos esta capacidad nuestra mente se vuelve rígida, intransigente y, cómo no, deja huella en nuestro cuerpo.

 

¿Alguna vez te has emperrado en algo cuando todos los demás decían lo contrario? Y con tus objetivos, ¿Eres flexible?

 

Lo que es importante saber es que podemos adaptarnos y transformar nuestra mente en una mente flexible. Para ello, aquí van unos tips para pasar a la acción:

 

  1. Adopta una actitud inconformista. Eso sí, con causa y con medida. ¿Hasta dónde obedeces las reglas externas? Critica las normas. Fíjate en la excepción que confirma la regla. Cuestiónate si tienes razón o no, evita la intransigencia, pregúntate por tus creencias y pensamientos.
  2. Practica la humildad. Olvidarse de que lo sabemos todo, ser conscientes de nuestros fallos y de nuestras insuficiencias nos hace ser humildes.
  3. Conviértete en una mujer curiosa, explora… Conviértete en aventurera. Escucha música o ve a ver una película diferente, prueba comida diferente que nunca se te habría ocurrido comer ya sea por gusto o costumbre, ordena de otra forma tu mesa de trabajo, mueve muebles…
  4. Cultiva el sentido del humor. Reírnos de nosotras mismas nos libera y nos distancia de nuestro ego. Imagina, ríete y practica la imparcialidad.
  5. Haz lo posible por ponerte en el punto de vista del otro: busca los puntos medios entre opiniones, entiende que no hay verdades absolutas, cambia de perspectiva, ponte en el lugar del otro.

 

Cuando practicamos la flexibilidad obtenemos paz y nos hacemos más resistentes, como el bambú.

¿Practicas la flexibilidad?

 

*Este artículo se publicó primeramente en el blog de Thiomucase en el que colaboro mensualmente

Imagen: flickr

Cambios ¿Cómo afrontarlos?

Cambios ¿Cómo afrontarlos?

Cambia de perspectiva. 12 tips para afrontar cambios

Todo está contínuamente cambiando. Hacer un cambio no es nada fácil. Para hacer un cambio es necesario un esfuerzo, sea para cambiar hábitos, actitudes y/o pensamientos poco beneficiosos o simplemente para cambiar de casa.

Un cambio aún siendo beneficioso implica perder algo y una pérdida puede vivirse dolorosamente. También necesitamos tiempo, compromiso, saber qué queremos conseguir con el cambio, cambiar supone afrontar trabas y frenos y dejar de tener miedo a lo que va a pasar, a lo desconocido.

Y cómo dice Estanislao Bachrach, “se puede cambiar a cualquier edad”… puntualizando, si se quiere.

En el siguiente post (artículo publicado como colaboradora en el blog Thiomucase) van unos tips para cambiar nuestra perspectiva y afrontar cambios de una manera más eficaz.

Cambia tu perspectiva: 12 tips para afrontar los cambios | Blog Thiomucase

Cambios, cambios y más cambios, los cambios forman parte de nuestra naturaleza, la vida es un cambio constante e inevitable.

Cambia de perspectiva. blog thiomucaseTodo cambio implica un desequilibrio, un cambio implica salir de nuestra zona cómoda, aquella en la que nos hemos acostumbrado y es fácil para nosotros.

¿Te suenan estas frases? “Virgencita virgencita, que me quede como estoy” o “Cada uno es como es, y no se puede cambiar”. Estas frases aparecen cuando vemos los cambios como algo negativo, algo que nos va a complicar la vida. El miedo a lo desconocido y a la incertidumbre, al no saber qué pasará, pesa más y el conjunto impide que hagamos cambios en nuestras vidas.

Aunque a veces no nos lo parezca, los cambios, son necesarios en nuestra vida para crecer como personas. Sin ellos no avanzaríamos. Creemos que no tenemos las suficientes herramientas para afrontarlos, pero no es cierto, si las tenemos, quizá algo escondidas sí, pero las tenemos.

¿Has oído hablar de la resiliencia? La resiliencia es esa capacidad que podemos desarrollar, actitudes y formas de pensar, para seguir avanzando hacia el futuro, a pesar de haber vivido hechos y condiciones de vida difíciles. Creer que la vida tiene sentido, querer mejorar y mejorarla y aceptar la realidad que se está viviendo,  son tres fuertes pilares en momentos de cambio y crisis.

Cambia tu perspectiva

1. Trata el cambio como algo positivo en vez de amenazante.

2. A no ser que tengas una bola de cristal, aprende a convivir con la incertidumbre y no te preocupes por lo que no puedes controlar ni esté en tus manos.

3. Céntrate en el presente, en lo que puedas hacer ahora. No viajes al pasado, ni tampoco al futuro rápidamente.

4. Sé flexible. Ante una dificultad o problema valora y aprecia las diferentes posibilidades para solucionarlo.

5. Descubre tus valores. Sé coherente, tus acciones deben ir acompañadas de tus valores.

6. Aprende a mantener alta tu autoestima y tu confianza.  Toma nota de los errores pero también de los aciertos.

7. Desarrolla la asertividad, toma tus propias decisiones.

8. Identifica y gestiona tus emociones. Tener miedo a cambiar es algo natural en nosotros, pero ello no significa que el miedo pueda paralizarte.

9. Modifica tu actitud y tu comportamiento y actúa de manera diferente.

10. Rodéate de gente que te quiera y te ayude. Es inteligente pedir apoyo. Habla con alguien que confíes o acude a un psicólogo o coach.

11. Créate nuevos hábitos que te ayuden a adaptarte al cambio.

12. Medita, relájate, cuida al menos por un tiempo tu mente y tu cuerpo.

“Las personas cambian cuando se dan cuenta del potencial que tienen para cambiar las cosas”. Paulo Coelho.

Gracias por compartir

Muere lentamente quien no cambia de idea…

Muere lentamente quien no cambia de idea…

Muere lentamente | vickimuns.comReleía este post recuperando el poema entero de la autora portuguesa Martha Medeiros, “A morte devagar” traducido como “Muere lentamente” y venía a mi mente esa “zona de confort”, la que diariamente suceden situaciones, experiencias y pensamientos automáticos, cómodos y sencillos pero que por otra parte nos estancan y nos inmovilizan.

No es difícil, no es complicado, es incómodo cambiar, es incómodo realizar actividades o tareas de forma diferente, es incómodo cambiar de idea… No es divertido tampoco, sencillamente es incómodo.

Muere lentamente

 

Muere lentamente quien no cambia de ideas, no cambia de discurso, evita las propias contradicciones.
Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú, su amigo diario. Muchos no pueden comprar un libro o una entrada al cine, más muchos pueden y sin embargo se alienan delante de un tubo de imágenes que traen información y entretenimiento, más que no debería con apenas 14 pulgadas, ocupar tanto espacio en una vida.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las “íes” a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos,sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no escucha música, quien no se ríe de si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio. Puede ser depresión, que es una dolencia seria y requiere ayuda profesional, entonces muere cada día quien no se deja ayudar.
Muere lentamente quien no trabaja quien no estudia, y en la mayoría de las veces eso no es opción si no destino; entonces un gobierno omiso puede matar lentamente una buena parte de la población.
Muere lentamente quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente quien abandona un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Muere mucha gente lentamente, y esta es la muerte más ingrata y traicionera, pues cuando ésta se aproxima de verdad ya estamos muy cansados para recorrer el poco tiempo que nos queda.
Que el mañana por lo tanto se demore mucho para hacer nuestros los días. Ya que no podemos evitar un final repentino que, al menos evitemos la muerte en pequeñas cuotas. Recordando siempre que estar vivos exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Martha Medeiros.

*Sigue corriendo por internet que el autor de esta obra es Pablo Neruda. La misma Fundación Pablo Neruda indicó que el autor de este poema es Martha Medeiros.

 

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Si algo no funciona… cámbialo.

Si algo no funciona… cámbialo.

Si algo no funciona, cámbialo“Hacemos como una mosca golpeándose insistentemente contra un cristal en un esfuerzo por salir al exterior, cuando hay una salida sólo unos centímetros más allá”.

Imagina que coges una llave, la metes en el cerrojo de una puerta y no se abre, lo intentas otra vez… tampoco se abre, al cabo de cuatro veces de intentarlo ¿Qué haces? ¿Cuántas veces necesitas para darte cuenta que no funciona?
Muchas veces es lo que hacemos con nuestras vidas, recuerdo una similitud que leí en un libro “hacemos como una mosca golpeándose insistentemente contra un cristal en un esfuerzo por salir al exterior, cuando hay una salida sólo unos centímetros más allá”. Pues en vez de golpearnos contra el cristal podemos probar con otra llave u otra cerradura hasta dar con la combinación adecuada.

Si siempre repetimos lo mismo de siempre el resultado va a ser el mismo de siempre.

Si queremos tener una mejor relación con nuestra pareja y seguimos actuando igual ¿crees que va a cambiar algo?

Si algo no funciona ¡cámbialo!, haz otra cosa diferente.

 

  1. Los problemas no pueden solucionarse de la misma manera que se originaron. Cambiar de actitud o de comportamiento puede ayudar a encontrar una solución.
  2. Cuando quieras alcanzar un objetivo en tu vida personal, para mejorar tu salud, en tu trabajo… defínelo, planifícalo y pasa a la acción, si los resultados no son los que esperabas, ve introduciendo y probando cambios que te ayuden a lograr tu objetivo.
  3. No dejes de probar nuevas opciones hasta que una de ellas funcione, este es el significado de la flexibilidad.
  4. Y cuando creas que ya no tienes opciones, sigue buscando alternativas, aprovecha a tope tu creatividad.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a las personas y países, porque la crisis trae progresos, la creatividad nace de la angustia como el día de la noche oscura. Es de la crisis que nacen la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Albert Einstein.

Saludos.

*Artículo publicado primeramente en el blog Thiomucase en el que colaboro habitualmente.